¡Reglas básicas para mantener tus niveles de glucosa óptimos!



En ocasiones creemos que mantenemos un estilo de vida “saludable”, que estamos haciendo todo lo que el médico nos indicó, ya sabes, comemos frutas, verduras, no tomamos refrescos, etc… pero nuestros niveles de glucosa no mejoran, o seguimos sin sentirnos bien. Entonces, ¿Qué podemos estar haciendo mal?
Tenemos la idea de que ciertos alimentos son saludables, ya que toda la vida nuestros papás, médicos o la publicidad se encargaron de decirnos eso, aunque en ocasiones no son lo mejor para nuestra salud. Tomemos por ejemplo el cereal de caja, o el jugo de naranja (o cualquier jugo de fruta) que terminan incrementando los niveles de glucosa innecesariamente, pero nos han dicho por años que son parte de una vida saludable.
A continuación, te dejamos unas reglas básicas para que mantengas tus niveles de glucosa en óptimas condiciones, y por consiguiente tu salud.
1.    Grasas saludables
   Comer grasas saludables es un importante complemento de una dieta sana. Se necesitan para la producción de hormonas que mantienen a tu cuerpo en óptimas condiciones. Junto con fibra y proteína, te ayudan a mantenerte satisfecho por más tiempo y que sean menos los antojos que tienes durante el día. Especialmente porque con cambios de glucosa drásticos normalmente elegimos alimentos llenos de carbohidratos y grasas saturadas.
Buenos ejemplos serían: Aguacate, salmón, huevo, aceite de olivo y aceite de coco en cantidades moderadas. Puedes incluirlas en algunos platos fuertes y snacks. 
2.    Elige endulzantes naturales (en poca cantidad)

Aunque hay endulzantes que no afectan dramáticamente tus niveles de glucosa es importante alejarnos lo más que podamos del azúcar, ya que tus papilas gustativas se acostumbran al sabor dulce y sueles elegir alimentos del tipo que en la mayoría de las ocasiones no son saludables.

Si ocasionalmente gustas endulzar algo elige stevia de hoja entera, miel de abeja, dátiles y miel de agave en pequeñas cantidades, pero recuerda, es mejor acostumbrar tu paladar poco a poco a alimentos menos dulces hasta que puedas prescindir de los endulzantes.

3.    Modera tu consumo de fruta


La fruta, aunque natural, contiene importantes niveles de azúcar (fructosa) que afecta tus niveles de glucosa si la consumes en grandes cantidades. 

Claro que puedes y debes comer fruta, solo necesitas elegir las de bajo índice glucémico y comerlas con moderación.

Las fresas y otras bayas, así como frutos cítricos son ejemplos de frutas que puedes consumir con mayor frecuencia. Además de su delicioso sabor, contienen importantes cantidades de vitamina C y antioxidantes.  Es importante recordarte que comer una fruta y tomar el jugo de la fruta no son lo mismo, la fibra que ingieres al comer la fruta completa ayuda a que el índice glucémico sea menor. 

 

4.    Consulta la dieta adecuada para ti


El organismo de cada persona es diferente, sus necesidades, etilo de vida, genética etc. definen gran parte de lo que tu cuerpo necesita. La dieta que le funciona a tu vecino probablemente no funciona para ti, especialmente si no está diseñada por un profesional y aprobada para personas que padecen diabetes. 

Además, tu médico puede ordenar unos estudios que podrían decir mucho más de tu salud y adaptar tu dieta acorde a eso y tu estilo de vida. 

 

5.    Bájale a los carbohidratos


Dile NO a las harinas refinadas, panes, pasteles, galletas, postres, etc., y sólo incluye vegetales como papa y camote (con moderación) y granos integrales, acompañados siempre de proteína y grasas buenas para no afectar drásticamente tu glucosa.

 

6.    Deja que tu estómago haga la digestión

La salud intestinal es sumamente importante para que tu estómago pueda digerir la comida y absorbas los nutrientes de tus alimentos.  
Come porciones moderadas, permítele a tu cuerpo digerir los alimentos antes de volver a comer. Si tienes problemas digestivos y siempre te sientes inflamado o enfermo, pregunta a tu médico por las opciones disponibles, pueden diseñar un plan de alimentación nuevo y acompañarlo con probióticos o enzimas digestivas que te ayuden a mejorar tu salud.

7.    Ejercicio

No podía faltar el ejercicio. Es el consejo que más has leído o escuchado, sin duda. Y con mucha razón, hay una gran cantidad de estudios científicos que demuestran que el ejercicio disminuye tus niveles de glucosa y estrés. Pregunta a un profesional por el ejercicio adecuado para ti.

8.    Maneja tu estrés

El estrés incrementa tus niveles de glucosa, es decir que si estás en estrés constante significa que tu glucosa también está elevada constantemente. Encuentra un hobbie, o alguna actividad que te ayude a controlar el estrés. 

9.    Aprende y sé crítico

Por último, valora tu salud. Aprende lo más que puedas para controlar tus niveles de glucosa, pregunta todo lo que necesites a tu médico y nutriólogo, ellos están ahí para ayudarte.
Sé crítico, no porque alguien te diga que es saludable quiere decir que efectivamente lo sea, especialmente si ese “alguien” es publicidad. Aprende a leer etiquetas, piensa si de verdad un yogurt con granola y mucha fruta es saludable, es tu salud, cuídala!



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