Diabetes

Sed, exceso de orina, cambios en la visión, entre otros, son algunos de los síntomas que quizás te dieron la pista de que podías tener diabetes. La OMS, (Organización Mundial de la Salud) reconoce tres formas principales de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional (que ocurre durante el embarazo); tienen signos, síntomas y consecuencias similares, pero diferentes causas y distribución de la población.




En general todas las formas se deben a que las células beta del páncreas no pueden producir suficiente insulina para prevenir la hiperglucemia (altos niveles de azúcar en la sangre), por lo tanto, la principal característica de la diabetes, es el aumento de los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. 

Cuando comemos, nuestros alimentos son descompuestos en sus componentes más simples, y uno de ellos es la glucosa; esta es un combustible esencial para las células de nuestro cuerpo, por lo que llega al torrente sanguíneo y las gracias a la insulina, la glucosa se puede aprovecharse en las células y almacenarse para dar energía más adelante. Sin embargo, con la diabetes, la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo y estas altas concentraciones son las que provocan daños a largo plazo. 

La diabetes tipo 1 se debe generalmente a la destrucción autoinmune de las células beta pancreáticas, las cuales producen insulina. Generalmente empieza en la niñez o adolescencia, por lo que también se le conoce cono diabetes Juvenil.

La diabetes tipo 2 se caracteriza por la resistencia a la insulina en los tejidos de interés, pero también se debe en parte al deterioro de la función de las células beta del páncreas, es decir, por algúna razón las celulas de quien la padece no responden al mecanismo de la insulina; además, generalmente producen una cantidad menor, por lo que la glucosa permanece en el torrente sanguíneo. 

La diabetes gestacional es similar a la diabetes tipo 2, ya que implica resistencia a la insulina. Las hormonas del embarazo pueden causar resistencia a la insulina en las mujeres genéticamente predispuestas a desarrollar ésta condición, aparece durante el embarazo y normalmente desaparece sola, sin embargo cerca del 15% de las mujeres que la padecen desarrollan diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 2 es la más común de todas, y la que mas tiempo toma en ser diagnosticada, sus factores de riesgo son:

·     Sobrepeso y obesidad
·     Estilo de vida sedentario
·     Hipertensión
·     Altos niveles de estrés
·     Historial de diabetes en la familia
·     Contaminación ambiental

Generalmente el diagnóstico, sobre todo de la diabetes tipo 2 llega ya que hay síntomas de daño a tejidos, como puede ser visión borrosa, cansancio constante sin razón aparente, hormiguéo y falta de sensibilidad en manos y pies, entre otros, por lo que es importante vigilar los niveles de glucosa si se encuentra con alguno de los factores de riesgo.

El diagnóstico se puede hacer por diversos medios, pero la más aceptada es el exámen de glucosa en sangre en ayunas (glucosa plasmática en ayunas); si el nivel de glucosa en sangre es mayor o igual a 126 mg/dl, se diagnostica como diabético. 
Otras pruebas pueden ser la A1C, la prueba de tolerancia a la glucosa oral o la prueba aleatoria de glucosa plasmática, tu médio elegirá la más adecuada para tu caso si considera que puedes tener diabetes. 


Sin importar el tipo de diabetes con el que hayas sido detectado, controlar tus niveles de azúcar en la sangre es sumamente importante, en este blog te ayudaremos con algunos consejos. 

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