Consejos para dejar las excusas y disfrutas ejercitarte

La vida de hoy en día es algo ajetreada, a veces parece que nunca tenemos tiempo libre: hijos, nietos, colegios, trabajo, juntas, el perro, problemas de toda clase, etc., con todo esto a veces parece IMPOSIBLE hacer tiempo para el ejercicio, ¿no? ¡Bueno en realidad todo eso son EXCUSAS!
El ejercicio es una de esas cosas que cuando te gusta, eres cumplido y hasta te sientes mal si algún día no lo haces. Pero cuando no eres fan del ejercicio, el hecho de pensarlo es como si te dijeran que vas a escalar una montaña muy alta, desvelado, con frío y sin comer, o sea parece prácticamente imposible. 



Probablemente como muchos de nosotros lo que necesitas es un poco de voluntad, organización y mucha conciencia, pues si para todos es sumamente importante, para las personas con diabetes es absolutamente IMPERATIVO hacer ejercicio. Olvídate de la pereza, la autocompasión, y la “fatiga” que sólo te están llevando a la peor versión de ti mismo. Te garantizo que te vas a sentir mucho mejor cuando comiences a hacer ejercicio y seguramente hasta te vas a divertir. Empezar es el problema, una vez que te sientes a organizarte de verdad y hagas el ejercicio parte de tu rutina, sentirás que todo fluye. Aquí te dejamos unos consejos para que empieces a hacer del ejercicio un gusto de tu día a día.

1. Identifica que tipo de persona eres… 

Si te gusta más estar solo, puedes ir a dar una caminata o correr con tus audífonos escuchando la música que más te guste, o puedes jugar a ir al ritmo de la música, también puedes escuchar un audiolibro de algún tema que siempre te ha interesado pero que sientes que no encuentras el tiempo para aprender.

¿Te gusta estar acompañado? Invita a algún amigo o familiar, pero asegúrate que no sea una persona con las mismas excusas que tu o peores. Lo que necesitas son personas motivadas a cambiar su estilo de vida o que ya estén en ese camino para hacerlo más productivo y divertido. Si de hecho te reúnes a veces con tus amigos, cambien el desayuno o la cena por una sesión de ejercicio, ya sea box, correr, andar en bicicleta, pilates, o lo que les agrade más. Además hay estudios que demuestran que si platicas tus metas es más probable que las cumplas. Otra buena opción es ponerse “castigos” si no cumplen sus días de ejercicio, puede ser comprarse algo, o alguna apuesta graciosa que se les ocurra.

¿No encuentras a nadie adecuado? Hay grupos de corredores que se reúnen en parques o pistas y se motivan entre todos para dar lo mejor de sí, quizás es una buena opción para ti, ya que haces ejercicio y al mismo tiempo amigos nuevos que te apoyan en tu camino y no te preocupes, todos respetan el ritmo de los demás, acogen a los principiantes y te dan consejos de cómo avanzar. 

2. Encuentra de verdad el ejercicio que te agrade
Esto hará que sea más emocionante ir cada día, sea yoga, kick boxing, natación, tenis, crossfit, caminatas largas con tu perro, no lo sé, TÚ escoge lo que te haga sentir mejor. Si te inscribes en alguna clase y sientes que no te va tan bien como a otros, recuerda que estas ahí por tu salud, no para demostrar otras cosas…

3. Escoge TU momento del día 
Ya sea que seas nocturno y funciones mejor de noche, o eres madrugador y tienes un gusto por despertarte temprano para tus actividades, agrega en ese momento del día tu dosis de ejercicio. Haz el propósito de darte mínimo 20 minutos al día 3 veces a la semana. Aunque sea salir a caminar a paso rápido en tu colonia, hazlo parte de tu rutina y no te despegues de eso, es una promesa a ti mismo. 

4. Intenta algo diferente 
Si ya te aburriste de hacer lo mismo, hoy en día hay clases prácticamente de todo, ve a una clase de prueba, si te gusta puedes inscribirte y mejorar en algo diferente, además de conocer personas diferentes, y si no, siempre están otras mil opciones, encuentra la tuya. 

5. Si no eres fan del gimnasio o los espacios cerrados 
Ejercitarte al aire libre rodeado de naturaleza es de lo mejor que puedes hacer, produces más endorfinas, reduces el estrés significativamente, y las luces naturales ayudan a regular nuestro sistema circadiano, por lo tanto, ayuda a que duermas mejor. 

6. Si sientes que ya estás muy “viejo”
Nunca es tarde para empezar, he conocido personas que comienzan a hacer ejercicio a sus 40’s y ahora se inscriben en maratones, personas que a sus 50’s se volvieron instructores de yoga y pilates, otros cuantos le tomaron mucho amor a la natación -lo cual ayuda mucho a sus articulaciones-, también conocí a una señora que comenzó a correr cerca de sus 60 años, se la pasa increíble, es feliz y está inscrita a todas las carreras de la ciudad, en fin, las historias pueden seguir, el punto es que nunca es tarde para empezar. 

7. Si eres uno de esos dormilones 
Te entiendo, dormir es delicioso, te sientes feliz y relajado cuando despiertas, pero contrario a lo que piensas, no necesitas dormir 4 o 5 horas para poder hacer ejercicio, puedes dormirte antes y despertar más temprano y seguir cumpliendo con 6 u 8 horas de sueño, dependiendo de tus necesidades, simplemente necesitas organizar bien tu día y tu horario, quizá por ahí tengas muchos tiempos muertos que puedes aprovechar. 

8. Si tu trabajo es la excusa 
Tal vez porque te queda muy lejos de tu casa, y tardes años en llegar, o porque sientes que son muy absorbentes; pero una buena opción podría ser proponer a tu empresa un programa de ejercicios o incentivos para que motiven a sus empleados, a las empresas les convienen empleados sanos y productivos. O si te da pena, puedes proponerlo con tu grupo de trabajo o tus amigos, se llevan sus tenis todos los días a la oficina y se van a correr o hacen algún tipo de ejercicio aeróbico en los alrededores, algo tan pequeño como 20 o 30 minutos al día puede tener un impacto gigantesco en tu salud. 

Recuerda que hacer ejercicio es parte de cuidarte a ti mismo, así como a veces te consientes con un masaje, una mascarilla, una salida con tus amigos, o un nuevo libro para nutrir tu mente, así también necesitas cuidar tu cuerpo, ¡es el único que tienes! 
Agradece todo lo que hace por ti, y ve lo increíble que es aun cuando a veces lo alimentamos mal y lo ponemos en las peores condiciones. 

Por último recuerda que antes de empezar cualquier rutina de ejercicio, o si necesitas ayuda para decidir qué clase de ejercicio es mejor para tu condición, debes contactar  a tus médicos especialistas para que te orienten a tomar la mejor decisión.

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